Sobre el cumplimiento de las tareas
MÚSICA 2CDE 3ABCD
Consultas y
comentarios (padres o alumnos)
Sobre el cumplimiento de las tareas
De lo que se ha hecho hasta ahora, hay solo algunas tareas
que debían enviarme (hay quienes aún deben cumplirlas):
-Respuestas a las preguntas del cuento “Espejos y escudos” y
-Respuesta al envío “Impresiones”, que pedía que escribieran algo sobre lo que
se había visto/escuchado/leído en anteriores envíos.
Podría aquí felicitar a los que han trabajado bien y reprochar a los que
trabajaron mal y más aún a los que no han trabajado. Pero más importante que
las felicitaciones es haber obtenido el beneficio que da la tarea realizada, y
peor que el reproche es no obtener el beneficio que se podría obtener si el
trabajo se hiciera.
Algunas consideraciones
(su lectura y reflexión son la actividad de esta semana)
Cuando a
cualquier grupo de personas se le asigna una tarea, se produce una primera gran
división: -los que cumplen la tarea y -los que no cumplen con esa tarea.
Pero hay
otras distinciones.
Pongamos
por caso que nos han asignado la tarea de leer el “Martín Fierro”. Pongamos por
caso que yo no tengo ninguna gana de leer el “Martín Fierro”, entonces busco un
resumen, o algo, y me las arreglo para contestar las preguntas que me dieron
ahorrándome la lectura. De esa forma es posible que apruebe, y si así sucede, habré
cumplido con el trámite, listo, asunto terminado… A simple vista no hay mucha
diferencia entre el que leyó el libro y yo que no lo he leído. Pero... no nos
engañemos, yo no he recibido lo que la real lectura del “Martín Fierro” hubiera
podido darme.
Desde algún
punto de vista, podría verse como beneficioso el uso de esta estrategia,
después de todo, tal vez esté ahorrándome un montón de cosas innecesarias. ¿Quién me garantiza que lo que los
profesores me ofrecen sea lo que realmente me sirva?
Es más, el
uso de esta estrategia tal vez esté ahorrándome un montón de cosas que podrían
resultarme perjudiciales. ¿Quién me
garantiza que todo lo que los profesores me ofrezcan (en la escuela, colegio,
facultad, etc.) sea realmente bueno para mí?
Esta última
pregunta puede ser preocupante.
Porque
todos siempre estamos buscando lo que creemos que será bueno para nosotros.
Podríamos
decir que todos, aun sin darnos cuenta, estamos buscando un tesoro, porque estamos
constantemente buscando lo que para nosotros realmente vale, aunque en la
búsqueda muchísimas veces equivocamos el camino. Entonces, ciertamente, como el
asunto realmente nos importa, la pregunta puede ser preocupante.
Sin embargo...
Hay en nosotros un sentido interno que puede orientarnos, es decir, que puede
guiarnos hacia el tesoro, aún en medio de la bruma o de la oscuridad.
Pero, ojo,
el sentido interno al que me refiero no es aquel que nos dice “Lo que yo siento
es que no tengo ganas de hacer la tarea”. Ese “lo que yo siento” es muy
engañoso y fuente de numerosos problemas. Si en nuestra vida actuáramos guiados
exclusivamente por “lo que yo siento” no nos diferenciaríamos mucho de los
animalitos, que van de un lado a otro, solo guiados por lo que “sienten”. Es nuestra
inteligencia la que tiene que gobernar sobre ese “lo que yo siento” para que
nuestra voluntad se mueva en la dirección correcta.
Entonces,
el sentido interno al que me refiero, y que nos servirá de guía en la búsqueda del tesoro, es tener
una sincera y serena disposición hacia
lo que es Verdadero, lo que es Bueno, lo que es Bello, sabiendo que todo eso constituye una Unidad.
Considerando
eso, por una parte, podemos darnos cuenta de que si algo nos parece atractivo
pero vemos que no participa de la verdad y de la bondad, entonces es un engaño.
Y, por otra parte, puede que algo no nos resulte atractivo y que, sin embargo, veamos
que participa de la verdad y la bondad, podríamos darnos cuenta, entonces, de
que es de una belleza que tal vez no alcanzamos a percibir.
Teniendo
presente que buscamos un tesoro, podríamos resumir el párrafo anterior en dos
frases parecidas, pero no iguales. “No todo lo que brilla es oro” y
también “No todo oro brilla”.
Tal vez las
tareas que se envían puedan abordarse con ese espíritu de búsqueda, acaso se
encuentren allí indicios o vislumbres del tesoro, y si no se encuentran, al
menos, el esfuerzo realizado será parte del camino correcto.